Gabriel piensa que la escuela es el único lugar donde realmente se aprende. Pero una conversación con su madre y una experiencia inesperada con su abuelo le hacen descubrir que el aprendizaje comienza mucho antes de entrar al aula. En su familia aprende valores que ningún libro puede enseñar por sí solo: respeto, responsabilidad, solidaridad, esfuerzo y amor. Una historia que muestra que la familia puede ser la primera escuela de un niño y que cada pequeño aprendizaje puede ayudar a construir un gran futuro.
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